La Universidad genera 16 toneladas de residuos peligrosos cada año

Las facultades y escuelas ubicadas en el Campus de Rabanales son las que más desechos producen · El Servicio de Protección Ambiental retira los restos, que son almacenados con garantías, todas las semanas

Lourdes Chaparro

04 de abril 2011 - 06:55

Las aulas, los despachos y los laboratorios de la Universidad de Córdoba (UCO) también generan residuos catalogados como peligrosos; es decir, aquéllos que contienen alguna sustancia perjudicial para la salud o el medio ambiente. Sólo en 2010, todos los centros universitarios generaron hasta 16 toneladas de este tipo de deshechos, una cantidad similar a la de ejercicios anteriores, según explica a El Día el técnico del Servicio de Protección Ambiental de la UCO (SEPA) Antonio Gomera, quien reconoce que la actividad de los laboratorios es la responsable de la mayor parte de estos residuos.

Aunque todas las facultades cordobesas generan deshechos, las que están ubicadas en el Campus de Rabanales son las que las que producen un mayor volumen de éstos, junto a las de Medicina, Veterinaria y Ciencias de la Educación, que se encuentran fuera del mismo. Ésta última, según Gomera, por las labores de artes y plásticas que se llevan a cabo en el centro. En total, hay hasta 17 grupos de residuos peligrosos, tales como los ácidos, los compuestos por mercurio o los disolventes, entre otras tipologías.

La recogida de los residuos tiene diferentes fases. La primera de ellas, según detalla el técnico del SEPA, es "garantizar que cada unidad productora conozca qué tipo de residuos genera" para su más correcta gestión. El segundo paso es rellenar un formulario on-line, en el que se solicita la retirada semanal de los deshechos. Previo a todos estos pasos, el Servicio de Protección Ambiental de la UCO hace un reparto de envases "adecuados" en el que se recogen los residuos. La capacidad de los recipientes puede ser desde uno hasta 60 litros y tienen que incorporar una etiqueta en la también debe aparecer reflejado el estado físico del residuo -líquido, sólido o si se trata de material cortante o punzante, como es el caso de las jeringuillas-. Esos bidones van convenientemente etiquetados y se debe indicar que el contenido puede ser potencialmente peligroso para evitar cualquier tipo de incidente fortuito.

La recogida de estos envases es semanal y su destino es un depósito temporal que se encuentran ubicados en almacenes específicos en la Facultad de Medicina y en el Campus de Rabanales; éste se construyó en 2003 y está situado cerca de las pistas de rugby del campus. La UCO se deshace de estos residuos dos veces al año: una vez antes del verano y otra antes de Navidad. De la recogida de este tipo de restos, según apuntó Gomera, se encargan empresas gestoras de residuos peligrosos para su "eliminación definitiva".

Todo este proceso atiende a la actual ley de residuos, que cualquier empresa o institución que genera este tipo de restos tiene que cumplir a rajatabla para evitar cualquier tipo de riesgos, así como para impedir la contaminación del medio ambiente. Es más, la Universidad como el resto de empresas y organismos también está sometida a inspecciones periódicas para comprobar que todo funcionar de manera correcta.

Seminarios formativos para reducir la creación de residuos

Uno de los objetivos en los que trabaja ahora el Servicio de Protección Ambiental (SEPA) de la Universidad de Córdoba es en el de tratar de reducir la generación de residuos peligrosos en sus instalaciones. Para ello, según explica uno de sus técnicos, Antonio Gomera, desde el servicio se están impartiendo desde hace un par de semanas cursos de "formación personalizada para minimizar los residuos". Hasta la fecha, apuntó, se ha conseguido "una reducción gradual". Así las cosas, desde el año pasado este descenso "se ha notado levemente", reconoce. Otro de los retos en los que trabaja este servicio es en conseguir que los residuos que se generan "sean cada vez menos peligrosos", destaca. Esto se consigue mediante la sustitución de algunos componente y también a través de "formación continua y con una política de buenas prácticas", reseña Gomera, quien añade que "el mejor residuo es el que no se genera". El SEPA nació en 2000, aunque hasta el año siguiente no se puso en marcha de manera definitiva. Desde entonces y, tras el diseño de un procedimiento para gestionar los residuos estos han ido en aumento, según Gomera. La cantidad de deshechos que se registran cada año en el seno de la UCO es bastante inferior a la de otras instituciones, como la de Granada, que el año pasado produjo 35 toneladas.

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