"Andalucía es la cantera de dibujantes de comics para los americanos"

Pese al clima propicio que se da en Córdoba, este artista considera que esta faceta no está bien considerada en España, pues lo que se paga no está a la altura del reconocimiento de otros países

Raulo Cáceres, en la plaza de la Corredera.
Raulo Cáceres, en la plaza de la Corredera.
Fernando González Viñas

15 de abril 2012 - 01:00

RAULO Cáceres estudió Bellas Artes y se decantó por el cómic. Su estilo recargado y su temática preferida no dejan indiferente a nadie y le permiten tener contrato con editoriales norteamericanas en las que desarrolla este cordobés plenamente su arte.

-¿Usted vive de dibujar?

-Sí, estaba acabando la carrera de Bellas Artes en 1998 y ya estaba trabajando para una revista malagueña de cómics con la que desde el primer número estaba haciendo cómic erótico y estuve unos cuantos años con ellos. Yo soy dibujante de cómics, pero le quito la gana de serlo a todo el mundo porque es duro. Ya he llegado a un punto en el que, más o menos, estoy bien establecido pero empecé cobrando poco, trabajando mucho y aguantando.

-¿Y su madre sabía que andaba dibujando gente desnuda en posiciones poco decorosas?

-Mi madre no, no lo sabía (ríe). Mis padres son gente muy decente y yo les he salido ranilla. Ya lo saben. Ellos me respetan pero no se leen mis obras. Mi padre de lo único que está contento es de un fresco que pinté en una iglesia sobre la creación y con eso sí está muy contento.

-¿Cuánto tiempo dedica a una página y cómo de rentable resulta?

-Resulta rentable dependiendo de lo que te paguen por página. Yo tardo una mañana en hacer lápices y un día o día y pico el entintado, es decir un día o día y medio en acabar una página completamente.

-Su estilo es además muy recargado, eso le llevará más tiempo.

-Efectivamente y eso hace que sea más lento en acabar la página. Yo le meto mucho negro, cargo mucho los detalles y todo eso significa más tiempo de trabajo.

-¿Eso de llamar a los tebeos ahora "novela gráfica" es consecuencia de algún complejo de inferioridad?

-Hay gente que dice que ése ha sido el problema del cómic; es decir, sacarlos de los kioscos y llevarlos a las tiendas especializadas y decir que esto ya no es un tebeo, ya no es para niños. Ahora se quiere vender como arte. El cómic es arte pero, no sé, es quizá posiblemente un complejo de inferioridad y nos queremos ir al otro polo. Yo siempre he querido que me llamen autor y no dibujante de cómics, porque al principio hacía mis guiones y considero que lo que hago es una obra de arte. Pero eso también es un arma de doble filo, porque la gente entiende el cómic también como cultura popular, como una cosa que se lee para entretenerse y de hecho tiene que seguir siendo eso. Pero, bueno, que el cómic aspire a tener otras consideraciones no lo veo mal, hay dibujantes que hacen auténticas pinturas con lenguaje de cómic. La definición del cómic es imágenes yuxtapuestas en secuencia para provocar una respuesta estética en el lector y en ese sentido, también es cómic una miniatura medieval.

-¿Qué cómics no se pueden dejar de leer, si no queremos ser tildados de analfabetos funcionales?

-Personalmente considero básico conocer al guionista Alan Moore; son fundamentales sus obras V de Vendetta, Watchmen y La cosa del pantano. A nivel de dibujo son básicos Berni Wrightson, Hal Foster, los clásicos. Y además de Berni Wrightson, la escuela que él representa, de cómics de terror con unos entintados muy duros y sombreados extremos, a mí me ha influido mucho.

-Usted también forma parte de un colectivo que edita la revista Killer Toons, que aunque con intermitencia lleva 15 años de vida.

-Es una revista autoeditada, somos los autores los que la sacamos, no hay detrás una editorial, así que es lo comido por lo servido. Eso significa que tiene unas limitaciones a pesar de que esté bien distribuida en las tiendas especializadas. Nosotros cubrimos un público que echa en falta este tipo de revistas. Nosotros nos remitimos a la idea de las revistas de los 80, como era por ejemplo Cimoc: terror un poco para adultos, aunque nosotros lo hemos hecho más andaluz, más cordobés, más canalla también, y nos hemos centrado en el humor negro. Está funcionando, las dos primeras de esta nueva etapa se han vendido muy bien aunque este número tres esté renqueando un poquito. Ahora vamos a sacar un especial de terror, con zombies y todo eso que está muy de moda.

-¿Los modernos de la ciudad les miran por encima del hombre?

-No creo; en los actos de presentación siempre ha habido acogida y fuera también. En España las publicaciones de este tipo no funcionan; esta revista se hace porque los autores disfrutamos con ello pero nadie vive de esta revista. Yo con lo que como es con lo que publico en otros sitios y la mayoría de los que hacen Killer Toons son profesores, médicos... viven de otras cosas y esto es una afición. Creo que del grupo sólo otro y yo nos dedicamos completamente al cómic.

-Es muy dado a contar historias de zombies, vampiros y sangre a borbotones ¿se inspira en Córdoba?

-La verdad es que la Semana Santa es muy inspiradora y yo meto muchos elementos religiosos en mi obra. Tengo una historia que se llama Aguas calientes que habla de vírgenes negras, de las vírgenes templarias. A mí la iconografía religiosa me encanta, yo vengo de Bellas Artes y el arte religioso es una fuente inagotable que puedes pasar a mis historias. Ese sufrimiento de la Semana Santa es muy inspirador. De hecho, en la imaginería que tenemos aquí hay mucho de esoterismo si escarbas un poco, hay otros mensajes que van más allá de la superficie. El tema de la Semana Santa se recrea en esa imágenes que sangran y que lloran.

-¿En qué se inspira para hacer sus cómics porno, porque creo que en los pubs de Córdoba se sigue ligando más bien poco?

-La base es misterio, esoterismo y eso mezclado con el concepto de la revista Private. Siempre me ha gustado mucho el rollo Iker Jiménez: fantasmas, demonios, posesiones, brujas, todo el folklore religioso que tenemos en España. Eso, mezclado con el cine de terror y con el porno. Pero yo me voy al porno de la revista Private, que cuidaba muchísimo la fotografía y la composición de página. Private era, estéticamente, una revista genial, aunque estuviese mostrando porno. Eso es lo que yo he incorporado al cómic que hago. Y esa inspiración me ha llevado a seguir un poco a los dibujantes clásicos como Will Eisner, es decir, jugar con las viñetas, crear estructuras, que no sólo sea una cuadrícula en la página.

-Hace portadas, ilustraciones y comics para el mercado americano e, incluso trabaja con un guionista prestigioso como Warren Ellis, eso es tener caché.

-Trabajar con Warren Ellis es un lujo para cualquier dibujante y que te pongan a su lado es lo máximo. Además, es un gran artista aunque es difícil trabajar con él porque te envía el guión con cuentagotas, casi página a página y no puedes tener una idea general de cómo acaba la historia y eso conlleva ciertos problemas técnicos. Es verdad que me lo paso mejor con el guionista David Laphalm, que te explica mucho más en los guiones lo que quiere. Ellis sin embargo no te dice ni los planos que quiere, se limita a decir, alguien está pegando un tiro a alguien.

-¿Es muy habitual lo de los dibujantes españoles en Estados Unidos?

-Hay muchos, de hecho, hace poco un compañero mío pasó a la editorial de superhéroes Marvel y está dibujando a Lobezno. En Andalucía hay unos cuantos, Andalucía es cantera para los americanos aunque seremos los "negros", los currantes, le salimos baratos.

-Es muy aficionado a la fotografía, hace montajes de terror en el cementerio ¿Va mucho por allí? ¿Sabe si es cierto el rumor de que Manolete sigue vivo y todo fue un montaje para casarse en secreto con Lupe Sino?

-He hecho fotos en la tumba de Manolete de temática gótica, con vampiros y todo eso. A mí me gusta mucho el cementerio de la Salud y es genial. Pero sólo soy un aficionado que cuenta con demasiados amigos dispuestos a hacer el pringado y los lleno de sangre y de tripas de animales y nos lo pasamos muy bien.

-¿Desde que existe el Premio Nacional del Cómic que otorga el Ministerio de Cultura esta profesión puede sacar pecho?

-Supongo. Yo el tema de los premios, sinceramente...

-Planteémoslo de otra manera, el programa de libros de Canal Sur tiene un tope de 1.000 espectadores a la semana ¿Uno de cómics tendría más?

-Yo sé que el cómic, por ejemplo, en radio tiene sus oyentes. Por ejemplo, el programa La Rosa de los vientos, que tiene una sección de cómic, tiene muchos seguidores. En televisión no sé, pero sí sé que las tiendas de Córdoba y de otros sitios están llenas de gente comprando cómic; es decir, que se deben vender, a pesar de que los editores siempre se están quejando de que no venden, eso es lo curioso. Lo que puede ir mal es el cómic español, la industria española, la producción propia, porque es más fácil traer el material americano y publicarlo ya terminado. Lo que yo hago no podría hacerlo para una editorial española, lo hago para una americana y luego llega aquí de rebote, traducido, porque seguramente le sale más barato a los editores comprarlo ya terminado porque así se evitan tener que pagar al dibujante por página, al colorista...

-¿Debería volver el cómic al kiosco?

-Pienso que no hay que hacer nada. Si la gente consume lo que consume pues es así.

-Lo digo porque se ha convertido a veces el cómic en un objeto de culto, casi escondido en tiendas especializadas.

-Pero se vende. Hay gente que ha intentado volver al kiosco. Por ejemplo, en Córdoba lo ha intentado Vicente Galadí con la revista Dos veces breve. Su idea era hacer una revista que se vendiera para gente que no leyera comics y que estuviese en los kioscos. Al final no está en los kioscos porque allí no vendía. En España, es muy difícil vivir del cómic, hay un tope por página dibujada y nadie te va a pagar más. Los que somos dibujantes que nos dedicamos a esto para comer y no somos famosos lo tenemos complicado y tenemos que buscarnos la vida dibujando para fuera. En Francia, por ejemplo, se pagan las páginas mucho mejor que en España y no digamos Estados Unidos y Japón.

-¿Qué ambiente de cómic hay en Córdoba?

-La época dorada del cómic en Córdoba fue cuando había en la Posada del Potro el Salón del Comic, hace ya muchos años. Ahora se está intentando hacer otro salón del cómic y es complicadísimo. Aquí ha habido mucha gente haciendo fanzines, estaba Juan Román, con Ediciones Cúbicas, estaba Androito Keké, otra revista que duró unos años, estaba el Dos veces breve, una revista que sí era profesional y fue premiada en el Salón del Comic de Barcelona; y finalmente estamos nosotros con Killer Toons. Hay mucha gente haciendo cómic y hay muchos dibujantes en la ciudad: ahí tienes a Andrés Leiva, que también ha dibujado en Francia y es famoso con su obra. El cómic en Córdoba se mueve y quizá no hay salón del cómic porque no hay gente que se mueva en ese sentido. Hay alguna iniciativa como exposiciones pero no acaba de cuajar nada.

-¿Qué le parece a un amante de tanta sangre esa pátina sensual y dulzona que se le está dando a toda la serie de películas y series de TV que han surgido sobre vampiros de amor adolescentes?

-Yo el tema de los vampiros lo conozco muy bien porque me documenté mucho para uno de mis comics y estuve preparando un ensayo sobre vampiros, sobre todo el folklore de vampiros. Los vampiros es un tema que está encasillado en una serie de tópicos de los que no sale. Ahora se ha puesto de moda el tema adolescente y romántico pero si escarbas en el folklore europeo o español, que tenemos nosotros nuestra tradición de seres y brujas que chupan sangre, hay un montón de leyendas increíbles, hay una cantera enorme para comics y películas.

-¿Si tuviera que escoger para hacer un cómic de Córdoba qué personajes serían candidatos para hacer de zombies, vampiros y demás seres adorables?

-Ya lo estamos haciendo en Killer Toons. Estamos haciendo una serie que se llama Sadomatrix que se desarrolla en Megacórdoba, una Córdoba futurista. Entre otros sale nuestra exalcaldesa, bueno, un personaje inspirado en ella: una alcaldesa muy de fantasía comunista, una tiarrona con hoces y martillo en los pechos que es la villana del cómic, la mala. Sale también Asland, sale el exdirector de Cajasur, como una especie de Papa mecánico volando con una especie de ángeles junto a él y clonando sacerdotes; bueno, debo decir que el guión no es mío, es de Tito Alberto, los dibujos sí.

-¿Esta ciudad está zombie o está viva?

-Esta ciudad está viva y da mucho de sí. Esta ciudad tiene muchas historias que contar. Córdoba tiene un contexto grandioso a nivel de monumentos para dibujarla pero además las leyendas de Córdoba son fascinantes y hay mucho material para sacarle provecho.

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