Salud duda de la eficacia de los purificadores de aire en los centros educativos

Educación

La recomendación recoge que se mantengan las ventanas y las puertas abiertas toda la jornada si el tiempo lo permite

Ventanas abiertas en un centro educativo.
Ventanas abiertas en un centro educativo. / El Día

"La utilización de purificadores de aire no sustituye la necesidad de ventilación natural, ni deben dar falsa sensación de seguridad, evitando que se ventile adecuadamente". Así de contundente se muestra la Consejería de Salud y Familias en la recomendación remitida a los centros educativos respecto a las medidas que se han de seguir en las aulas para evitar la transmisión del coronavirus.

Además, añade que "si se decide emplear -los purificadores- en las aulas, éstas deberán ventilarse igualmente, pero se podrá valorar realizarla con menos frecuencia, menos tiempo o con menor apertura de orificio al exterior".

Esta nota aclaratoria que la Junta ha remitido a los centros educativos de Córdoba llega justo cuando las clases se han reanudado en plena ola de frío y los sindicatos del área de enseñanza han advertido de los problemas que puede causar la apertura constante de las ventanas para evitar la transmisión del SARS-CoV-2. No obstante, Salud se aliena con este escrito con lo ya expresado por numerosos expertos, que dudan de la eficacia de estos sistemas de purificación del aire y que aseguran que, en ningún caso, pueden sustituir a la ventilación natural de las aulas.

Y también llega después de asociaciones de madres y padres de alumnos hayan comprado los conocidos como filtros HEPA para su instalación en colegios e institutos y que algunos ayuntamientos, como por ejemplo, el de la capital, hayan destinado medio millón de euros para los centros educativos de la ciudad.

Es más, desde CSIF Córdoba, por ejemplo, han remitido una nota en la que subrayan la importancia de que los centros escolares cuenten con filtros HEPA o con dispositivos de purificación de aire portátiles para minimizar la probabilidad de contagios del coronavirus por aerosoles.

"Se trata de evitar que las clases se desarrollen en condiciones indeseadas que pongan en peligro la seguridad y la salud, tanto del profesorado como del alumnado, máxime cuando está demostrado científicamente el enorme riesgo que existe de contagio por aerosoles del SARS CoV-2", ha expuesto la responsable del área educativa de CSIF en Córdoba, Elena García, quien ha insistido en que sería útil también en los centros la utilización de medidores de CO2, "que si bien no detectan la presencia del virus, sí sirven para determinar la calidad del aire en un espacio cerrado, y por lo tanto, las necesidades concretas de ventilación en un momento determinado".

Ventilación natural

En las citadas recomendaciones, la Consejería que preside el cordobés Jesús Aguirre también incluye una serie de medidas para "conseguir una ventilación adecuada en las aulas", que puede ser por medios naturales, con la apertura de puertas y ventanas, forzada o una combinación de los dos sistemas.

En el caso de la ventilación natural detalla que las aulas y los espacios cerrados se deben ventilar "de manera frecuente, antes de que se vaya a hacer uso de ellos por un espacio de, al menos diez minutos". y también añade que, para ello, "se optará por la opción que más favorezca la renovación del aire acorde a las condiciones climatológicas y espacios de cada espacio cerrado". Sin embargo, no indica cuál es esa opción.

Otro de los consejos que lanza se centra en las aulas específicas a las que acceden distintos grupos de estudiantes de manera rotatoria. En este caso, estos espacio se tienen que ventilar "al menos, diez minutos antes y después de uso, dedicándole mayor tiempo si en ellas se ha realizado alguna actividad física o de canto".

La Consejería reconoce que la ventilación natural puede generar un "disconfort térmico" en el alumnado

Salud también señala que si las condiciones meteorológicas lo permiten "se deberán mantener las ventanas y puertas abiertas durante el uso de las mismas; al menos, mantenerlas abiertas de forma parcial, de tal manera que en su conjunto generen una renovación adecuada". Lo que tampoco indica es qué tipo de condiciones meteorológicas se tienen que dar para ello.

Otro de los puntos que recoge se centra en los casos en los que las ventanas no puedan permanecer abiertas ni total ni parcialmente. En este caso: se deberá ventilar cada hora o cada cambio de clase durante al menos diez minutos. Al volver del recreo, añade, "sería adecuado mantener la ventilación natural al menos durante cinco minutos".

La recomendación reconoce que la ventilación natural "puede generar un disconfort térmico en el alumnado, por lo que debe prevenirse de ellos a las familias para adecuar a ropa de abrigo a la nueva situación en las épocas de mayor frío" y añade que "en estos momentos, se prioriza la seguridad de los alumnos ante el contagio sobre el bienestar térmico y la eficiencia energética".

Ventilación mecánica

La Consejería de Salud explica que en los centros docentes que dispongan de sistemas de climatización "se ha de reducir la fracción de aire fraccionado y se ha de aumentar la fracción de aire procedente del exterior, con el fin de obtener suficiente renovación de aire.

Recuerda también que si se tienen dudas sobre si se consigue esta renovación, los propios colegios e institutos deben "combinar el sistema de climatización con aquellas pautas de ventilación natural más adecuadas a su centro, entorno y condiciones climatológicas". Esto es, abrir puertas y ventanas.

Además, advierte de que no se utilicen ventiladores en el interior de las aulas que "generen movimiento de aire entre personas y, en general, evitar las corrientes o flujos de aire que no estén asociados a un sistema bien diseñado de ventilación". En este punto, recuerda que los ventiladores "mueven el aire, pero no lo renuevan".

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