Cristina Mejías: "Mi obra explora un camino libre, donde dejar al espectador que decida cómo quiere acercarse"
Entrevista
La exposición de la jerezana se puede visitar en el Centro de Creación Contemporánea hasta octubre
Día Internacional del Teatro: así trabajan las compañías de Córdoba

Córdoba/El 27 de marzo se inauguró en el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía 'Saber de oído', la primera exposición individual en un museo andaluz de la artista contemporánea Cristina Mejías. La muestra se articula en torno a dos instalaciones interconectadas, una de ellas producidas exclusivamente para el C3A. Con esta creación, la artista explora la transmisión del conocimiento a través de la experiencia sensorial, mediante el sonido y la luz, además de los objetos.
La muestra ha sido comisariada por Claudia Rodríguez-Ponga, quien da las claves de la obra creada por jerezana: "Ha sido producida exclusivamente para el C3A, con ocho meses trabajando. Hay una labor con la luz y la sombra muy interesante. Al final, se ve todo este juego de pesos y contrapesos que ya está presente en Aprendices Errantes y en Las Cantantes silenciosas. Hay un juego de claros y oscuros muy sutiles. Cristina ha trabajado mucho con hacer y deshacer los dibujos, rascar la superficie".
La artista ha utilizado materiales vivos y latentes para crear sinergias con el público, obras que lleguen al espectador de una forma significativa pero sin un guion, dejando que los usuarios se desenvuelvan a su manera con la exposición."Para mí, comunican de una forma, no te lo podría decir de forma categórica ni me gustaría imponer la forma en la que actúan esas sinergias. De hecho, creo que mi trabajo explora un camino libre, donde dejar al espectador que decida cómo quiere acercarse", sintetiza. "Creo que es una exposición que apela mucho a lo sensorial y experiencial sin caer en esta cosa facilona de las actividades inmersivas. Veo que cada uno se lleva lo que quiere de la experiencia, yo creo que es bastante transversal", añade Rodríguez-Ponga.
En diversas creaciones también ha formado parte de la materia prima la naturaleza, donde encuentra inspiración la artista: "Bueno, en este caso, sí que están presentes dos fenómenos que suceden en la naturaleza, pero muy en relación con la producción de cultura y saberes de una manera más líquida. Menos estandarizada que eran el canto de las ballenas jorobadas, que comparten un sonido cuando se reúnen y va mutando en cada uno de esos encuentros, o el vuelo de los pájaros. Pero no hablo de naturaleza por la naturaleza, sino la naturaleza atendiendo a saberes, quizás", añade Cristina.
Saber de oído habla de un conocimiento transmitido de manera sensorial de la escucha, pero ¿está perdiendo la sociedad esa capacidad? La comisaria explica que la obra se rige por otro tipo de propuesta. "Nosotros hemos hablado de cómo hay una propuesta estética, o un tipo de trabajo artístico que favorece la escucha y que favorece un tipo de experiencia sensorial más sutil. El trabajo de Cristina se posiciona, pero no desde el antagonismo, sino como proponiendo ese paisaje donde tú puedes apagar ese ruido blanco de los rituales de la existencia y escuchar la música callada".
Este tema abre el dilema sobre si los usuarios están preparados para relacionarse con el arte contemporáneo, si son capaces de entrar en esta conversación que se crea con las obras: "Yo creo que hay muchos públicos, no se puede generalizar, cada exposición crea su público, es lo ideal. Cada centro con su programación también lo hace. Yo pienso que la gente cree que estas ideas que producen rechazo, pero hay muchísima gente que se aproxima a los lenguajes del arte contemporáneo incluso con más facilidad que a los de las bellas artes. Yo tengo alumnos que no saben nada de arte, pero que les gusta más el contemporáneo porque pueden dialogar mejor", señala la comisaria de la exposición.
Rodríguez-Ponga remarca que hay una gran variedad de líneas dentro del arte contemporáneo, "está el ultracontemporáneo, que se relaciona con eventos y sucesos sociopolíticos de su tiempo, pero también hay muchos artistas que no trabajan de ese punto de vista. La pintura no ha muerto, todo sigue vivito y coleando, en realidad. El arte contemporáneo crea lugares en los que la experiencia no esté reglada y el consumo no rija el encuentro, eso no se puede decir de muchas cosas", declara Rodríguez-Ponga.
En los procesos creativos del arte contemporáneo, el ingrediente principal siempre será el mismo: crear y aprender durante el proceso. "No sé trata de ser y controlar perfectamente la técnica, sino el proceso de hacerlo y aprenderlo. He utilizado madera, vidrio, metales reciclados transformados en otras cosas, hay tejidos. En la segunda sala hay unas maderas tejidas, pues eso va de lado, que son las mismas de la primera instalación, solo que están trabajadas de forma diferente", explica Mejías.
Sobre la vida del artista en un mundo de digitalización y futuros inciertos, asegura que "es una carrera súper de fondo, a la que se le dedica mucho tiempo, pasito a pasito, y sobre todo poder seguir trabajando. No creo que haya un punto de inflexión. Al final, las exposiciones, premios, residencias y demás, lo que sirven es para seguir currando", explica Mejías. La artista fue galardonada por la fundación ARCO: "Siempre significa mucho que valoren tu trabajo, porque hay mucha gente haciendo creaciones interesantes. Yo admiro a muchas compañeras y, de repente, tener la oportunidad de hacer algo tú es un impulso. También económico, yo no podría dedicarme a esto si no tuviera becas, ayudas y sucedieran estas cosas porque, en mi caso, lo necesito para seguir trabajando".
Y en ese contexto, ¿sienten los artistas el apoyo de las administraciones? "Sí, en la medida en la que pueden. Aunque podrían más, porque ya desde el colegio el sistema educativo no valora el tema de la cultura y las asignaturas relacionadas con las humanidades. Desde pequeños nos enseñan que no son actividades productivistas", concluye Mejías.
La muestra estará abierta al público hasta el 25 de octubre de 2025.
También te puede interesar
Lo último