Experto apuesta por utilizar el patrimonio para potenciar el sentimiento de identidad
El arqueólogo y doctor por la Universidad de Córdoba Giuseppe Palmieri afirma que es "imposible entender lo que somos sin pensar en lo que ha ocurrido, por lo menos en los últimos 2.500 años"
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Córdoba/El patrimonio, donde podemos encontrar la raíz de lo que somos, es un recurso que debe ser utilizado para potenciar el sentimiento de identidad de las nuevas generaciones y de pertenencia al territorio, "en un momento en el que este se va diluyendo poco a poco y se va perdiendo".
Es por ello que es "imprescindible" ser conscientes de las aportaciones que "tenemos de otras culturas que han pasado por aquí pero reivindicar también nuestras raíces y decir, mirad que nosotros hemos sido muchas más cosas" de las que, en principio podría creerse, reflexiona el arqueólogo patrimonialista Giuseppe Palmieri.
Porque "es imprescindible comprender a fondo el legado que recibimos para que nos sirva como elemento de identificación. Si no estamos preparados para entender que lo heredado, realmente refleja el camino de nuestros ancestros, cuando nos preguntamos de dónde venimos, quiénes somos, hacia dónde vamos, no lo vamos a entender".
Palmieri, doctor por la Universidad de Córdoba, miembro de Icomos-España y especialista en Conservación del Patrimonio, se refiere a ciudades "superpuestas" como Córdoba, como Nápoles, donde se formó, o como Matera, la ciudad italiana donde nació.
Culturas superpuestas
En estas tres ciudades la cultura se superpone, y "a partir de ahí, se crea el relato y si no tenemos suficiente información y preparación para interpretarlo, empezamos a vender por ahí historias como la de la tres culturas, que es una leyenda urbana, o empezamos a privilegiar una etapa histórica discriminando otras que igual tienen la misma importancia".
El arqueólogo afirma que es "imposible entender lo que somos sin pensar en lo que ha ocurrido, por lo menos en los últimos 2.500 años", de ahí la importancia del patrimonio tanto en la actual como en las generaciones venideras.
En su opinión, "somos el resultado, evidentemente, de una serie de acontecimientos históricos, de una serie de vivencias colectivas que se ven reflejadas en nuestro patrimonio" y que quiere poner en valor a través de una plataforma denominada Patrimonio e identidad.
Esta plataforma busca ser un espacio de encuentro virtual para aquellas personas interesadas en analizar la realidad desde una perspectiva "más profunda, alejándose de la versión simplista que se nos presenta, y tomando conciencia de cómo se ha ido configurando nuestro ADN biológico y cultural, que es lo que realmente somos".
Se trata de un trabajo de "pedagogía social" a través de "aportaciones rigurosas" en cuanto a contenido, pero utilizando distintos formatos -también multimedia- y un lenguaje que puedan entender "tanto el estudiante como el ciudadano de a pie", todo ello desde la perspectiva de quienes, desde su posición profesional o académica, lo abordan de manera "casi inconsciente".
Porque, por ejemplo en Córdoba, existe un problema que es que "no hemos sabido en muchas ocasiones" utilizar nuestro patrimonio de forma apropiada porque "se ha utilizado básicamente como un atractivo turístico, como decoración urbana".
El patrimonio no puede parecer nuevo
Para el arqueólogo patrimonialista, formado en Nápoles y en Córdoba y miembro del Grupo de Investigación Meridies de la Universidad de Córdoba, "hay una visión del patrimonio como simplemente algo que pueda resultar atractivo para el turista" o al ciudadano en general que lo que quiere es "encontrarse en un entorno, en una ciudad bien acondicionada, bonita, donde los restos históricos presenten una apariencia acorde con lo que es el estereotipo".
El patrimonio histórico, "para que preserve su autenticidad y su misma esencia no puede estar rehabilitado inspirándose en un período histórico" o, peor aún, "reinventándolo según interpretaciones a menudo muy subjetivas y poco contrastadas".
A su juicio, "esto es lo que ha ocurrido cuando se intenta dar homogeneidad en nuestros cascos históricos, por ejemplo, moldeando algunos edificios a imagen y semejanza de los antiguos, lo que ha dado lugar a falsos históricos".
Por ello, "la emergencia que detecto es que -salvo excepciones- no se está haciendo un uso didáctico del patrimonio, ya que este debería servir para entender quiénes somos, en un mundo que busca una homogenización que devora la unicidad de los pueblos".
Así se ha referido a tradiciones populares como la poesía popular, la música o el baile, "todo eso se está perdiendo en Córdoba".
En estos ejemplos se ha referido a los patios que han perdido "su esencia" de lugar de encuentro ancestral de las familias que habitaban en las casas dando lugar al fenómeno del "vecindario" y a las tabernas "donde se hablaba de casamientos, de negocios y de los problemas cotidianos".
Sin embargo, según Palmieri, la capital cordobesa "podría recuperar perfectamente el lugar de ciudad culta, de ciudad abierta al mundo, de ciudad cantera de grandes médicos, de grandes juristas". Y "no conformarse con ser una ciudad turística".
El patrimonio colectivo, "ese gran desconocido, especialmente para las nuevas generaciones, debe ser una fuente de inspiración y concienciación colectiva, antes de quedar reducido a un decorado monumental para atraer al turista consumidor, olvidando su verdadero valor", ha insistido.
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