Pablo García Casado: "Lo que importa es conmover al lector"

Entrevista

El autor cordobés presenta hoy su nuevo libro en la Biblioteca Grupo Cántico

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Pablo García Casado, con un ejemplar de ‘Cada uno es mucha gente’.
Pablo García Casado, con un ejemplar de ‘Cada uno es mucha gente’. / Luis Navarro

Córdoba/Pablo García Casado (Córdoba, 1972) regresa a la poesía, después de un breve interludio en el que parecía deslizarse hacia la narrativa con la publicación de la novela La madre del futbolista (Visor, 2022), con un libro de poemas titulado Cada uno es mucha gente, con el que se ha alzado con el Premio de Poesía Ciudad de Burgos.

Desde que debutara en 1997 con Las Afueras, publicada por la ya extinta DVD Ediciones, García Casado se ha convertido en una de las voces más reconocibles de su generación. Eso no le ha impedido emprender diversas aventuras o incursiones literarias, como la citada La madre del futbolista (Visor, 2022), o como La cámara te quiere (Visor, 2019), una exploración en clave poética en la que el autor cordobés aborda las sombras de la pornografía. Seis años después, llega Cada uno es mucha gente, sexta entrega en su trayectoria poética, que viene a confirmar la madurez y la consolidación de una de las voces literarias imprescindibles en el panorama de la poesía española de las últimas tres décadas. El director de la Filmoteca de Andalucía presenta su obra hoy -miércoles 2 de abril, a las 19:00- en la Biblioteca Grupo Cántico de Córdoba.

Pregunta.Cada uno es mucha gente toma prestado el título de un verso muy conocido de Fernando Pessoa.

Respuesta.Sí, Pessoa fue decisivo en mi escritura poética por muchos motivos. Por su interés por la actualidad, como demostró en la Oda Marítima. Pero, sobre todo, Pessoa me mostró que la poesía no tiene por qué nacer de un solo “yo”, sino que es posible que convivan en la escritura poética muchos “yoes”. Así ocurre en mi libro: hay muchos yoes, muchas voces.

P.Esa idea que menciona, ya estaba muy presente en su primer y aclamado libro, Las Afueras (DVD Ediciones, 1997), ¿verdad?

R.Sí, en esos poemas quien hablaba era una mujer, Jane, que narraba en primera persona el desamor y sus secuelas. Fue también el modelo que seguí en La cámara te quiere, una colección de poemas construidos desde la ficción con la suma de voces de muchas mujeres que hablaban en primera persona y que se completaba con un coro de otras voces. En este nuevo libro hablan once mujeres y once hombres. Veintidós yoes.

P.“Yoes” que no son Pablo García Casado, ¿o sí, en cierto modo?

R.Bueno, los he escrito yo, pero no tienen que ver directamente con mi biografía, aunque sí indirectamente. ¿Qué hay de mí en esas ficciones? Eso es algo que no alcanzo a saber, pero no creo que sea relevante. Lo que importa es que esas ficciones, porque no olvidemos que la literatura es ficción, conmuevan al lector.

Hay que escribir, como decía Ángel González, sobre del tiempo presente, con imágenes del ahora"

P.¿Hay incluso poemas como Playground o Casa con el mismo título en distintos apartados del libro?

R.Sí, es la misma situación vista por un hombre y por una mujer. Creo que lo crucial en la escritura no es el qué ni el cómo sino desde dónde escribimos, dónde ponemos el foco. No es la forma ni el contenido, sino el punto de vista. El punto de vista lo es todo.

P.Después de esos dos apartados, en Genoma aborda el asunto de la paternidad.

R.Sí, recorre en unos breves poemas en prosa la perplejidad de ser padre, un aprendizaje complejo, que no acaba nunca, donde vas descubriendo hasta qué punto tú eres también tu hijo y tu padre y tu madre. Cada uno es mucha gente, todo lo que cabe en ese ADN que conforma lo que somos.

Pablo García Casado.
Pablo García Casado. / Luis Navarro

P.Cierra el libro con Mucha gente, una sección que parece un tributo a Juan Ramón, a Lope de Vega, al propio Pessoa, a los amigos que no están, pero lo hace de una manera un tanto heterodoxa, por definirlo de algún modo.

R.Sí, escribo una elegía a mi amigo el poeta (fallecido) Eduardo García y lo hago en una ITV. Sobre Juan Ramón, llevo a dos personajes al Parque Figueroa (barrio de Córdoba) y a un polígono industrial. Hago una versión muy particular del Soneto CXXVI de Lope de Vega y otra de un poema de Joan Margarit. Es mi forma de ser agradecido, pero lo hago llevándolos siempre al terreno de mi escritura. Y en ello, creo que hay que escribir, como decía Ángel González, sobre del tiempo presente, con imágenes del ahora, con metáforas construidas con materiales de la actualidad. Y no me importa para hablar de fútbol o de Rocío Jurado.

P.Otra forma de heterodoxia es que sus poemas no parezcan poemas porque están escritos en prosa.

R.El poema en prosa es una forma poética como otra cualquiera, quizá menos común, pero que tiene, al menos, dos siglos y medio de antigüedad. Mi escritura se siente cómoda en el terreno híbrido entre narrativa y poesía, porque es un lugar donde puedo tensar el ritmo y buscar sonoridades. Y porque se adecúa a lo que quiero contar.

Lo crucial en la escritura no es el qué ni el cómo sino desde dónde escribimos. El punto de vista lo es todo"

P.Algunos poemas son muy breves y otros casi de página y media. ¿Dónde está el García Casado de la concisión y de la elipsis?

R.Sigue estando, de hecho, hay textos que apenas tienen dos o tres líneas, aunque otros poemas necesitan más aliento para así contar más cosas. Pero, al hacerlo, debo tener en cuenta que el lector necesita hueco para que se sienta cerca y pueda rellenarlos. Al fin y al cabo, es el lector quien al leer el texto lo hace suyo.

P.Bien lo dice en el poemario, de hecho, uno de sus últimos poemas, 31D, se dirige al lector directamente.

R.Sí. Este libro de poemas está dedicado a la memoria de Rafi Valenzuela (delegada del Gobierno en Córdoba), que murió este verano y no pudo leerlo. Y también a quienes ya no están, y a quienes tanto echo de menos, como Eduardo García (poeta, esposo de Rafi Valenzuela), Nacho Montoto o Pedro Roso. Pedro, que fue el maestro de los que empezábamos en la poesía en Córdoba allá por los años 90, nos decía que los poetas tenemos una asignatura pendiente: recuperar al lector. Y yo, en lo que pueda, voy a intentarlo.

P.¿La madre del futbolista fue solo un paréntesis en su vertiente narrativa, o la primera entrega de otras que habrán de llegar?

R.Pues no lo sé. Me sentí bien escribiendo la novela y estoy contento con el resultado. Tengo otros proyectos narrativos que he comenzado, pero tengo la sensación de que siempre seré un poeta que escribe una novela. La palabra "novelista", con todo lo que ello comporta, me parece un poco ajena a mi naturaleza.

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