Los problemas de las personas con discapacidad con el transporte público de Córdoba: "Falta sensibilización"
Accesibilidad
Las dificultades para ser entendidos y para subirse y bajarse de taxis y autobuses son escollos en su día a día
Cordobeses con enfermedades raras: la lucha diaria por conseguir ayudas para terapias e investigación

Córdoba/Coger un taxi o un autobús puede parecer una tarea sencilla para cualquier ciudadano, pero se puede convertir en una carrera de obstáculos para las personas con discapacidad y con problemas neurodegenerativos. Una llamada a Pidetaxi (Radio Taxi), pasar el bonobús para pagar un viaje en Aucorsa o simplemente subirse a un taxi o autobús es algo habitual, que diariamente hacen miles de cordobeses.
Sin embargo, algunas personas se encuentran con escollos que imposibilitan que puedan moverse por la ciudad en estos medios de transporte público. A veces, directamente han tenido que cruzar Córdoba de una punta a otra en sus sillas de ruedas, con frío, lluvia, de noche o a más de 40 grados ante la imposibilidad de ser atendidos por un taxi adaptado.
Este es el caso de Victoria Belmonte, una mujer con ataxia, que es una enfermedad rara que lleva a quienes la padecen a tener que usar silla de ruedas y afecta, entre otros, al habla. Ella, cansada de los problemas que lleva años padeciendo con el transporte público, ha decidido alzar la voz para contar las vicisitudes que las personas con discapacidad padecen y que son "vox populi" en el colectivo.
La raíz de todo esto está en la "falta de sensibilización", asevera Victoria, que es usuaria de la Asociación Cordobesa de Ataxias (Acoda), desde donde ya han empezado a denunciar este problema y han mantenido una reunión con el presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos del Taxi (Autacor), José Antonio Coca, para intentar buscar soluciones. También están a la espera de reunirse con la Delegación de Inclusión y Accesibilidad del Ayuntamiento de Córdoba.
La odisea de los eurotaxis
El problema con los taxis parte de una premisa: en Córdoba hay 29 vehículos adaptados, los llamados eurotaxis, pero tienen que hacer turnos, por lo que todos los coches no están circulando a la vez nunca e incluso podría darse el caso de que no hubiera ninguno. Por otro lado, cuando un usuario llama a Pidetaxi, debe prestar el servicio el vehículo más cercano, que no tiene por qué estar adaptado. Si viene de más lejos, hay un sobrecoste que, si es mayor a la bajada de bandera, tiene que asumir el taxista. Esta organización "repercute en una mala atención a la persona que va en silla de ruedas", señala Victoria.
Pero, además, existe otra dificultad, y es que hay una falta de concienciación y "sensibilización" por parte de una parte de los trabajadores del taxi. Según recuerda con amargura Victoria, una vez que tuvo que ir al Hospital Reina Sofía, logró subirse con muchas dificultades a un taxi y cuando llegó a su destino, le pidió al conductor que la ayudara a bajar, a lo que este se negó e incluso llamó a la Policía Local. Cuando llegaron los agentes, ella tampoco sintió su apoyo.
Además, varias veces se ha dado el caso de que ha llamado con antelación para que un taxi adaptado fuera a recogerla un día y una hora determinada, y "no se presentaban". Por ello incluso ha perdido sesiones de terapias, algo muy importante para las personas con ataxia. "Si tienes un vuelo y quieres ir con silla de ruedas al aeropuerto, ¿qué haces? En vuestro caso sí podeis, pero yo no, y no lo entiendo", dice Victoria dirigiéndose a Carolina Fernández, la trabajadora social de Acoda.
Carolina indica que se necesitan "más ayudas del Ayuntamiento" para que los conductores de coches adaptados puedan asumir el sobrecoste si tienen que recoger a una persona en silla de ruedas que no está en sus cercanías y también "más colaboración de los taxistas".
Otra vez, Victoria fue a cenar a casa de una amiga y cuando acabaron, pasadas las 23.00, llamó para pedir un taxi adaptado, pero le dijeron que no había. Por otro lado, el último autobús ya había pasado, por lo que no le quedó otra que irse desde la carretera de Trassierra hasta la plaza del Potro en su silla de ruedas, "sola y con el frío". "El tema de que no hay taxis adaptados es vox populi" entre las personas con discapacidad, agrega Carolina.
La trabajadora social cuenta que a otra usuaria de Acoda le colgaron una vez el teléfono los operadores de Pidetaxi. Al tener afectada el habla por su enfermedad, pueden pensar por la voz que está ebria. "Tenemos un problema a la hora de hablar y cuando llamamos ellos creen que es una broma", apunta Victoria.
Para intentar darle solución, el presidente de Autacor ha propuesto que le pasen un listado con los datos de personas con discapacidad usuarias de los taxis para que los operadores lo tengan en cuenta cuando llamen.
Dependen de la "caridad" en Aucorsa
La situación también es complicada en los autobuses de la empresa municipal Aucorsa. De nuevo, aquí aparece el problema en el habla. En el caso de Victoria, no pude "ni alzar la voz para decirle al conductor en qué parada se baja", explica la trabajadora social. De hecho, una vez al conductor se le olvidó la parada de Victoria y la llevó " a la otra punta". Otra vez, otro conductor le preguntó por qué viajaba sola.
Por otro lado, las personas que viajan en silla de ruedas tienen que recurrir a otros pasajeros para que le pasen el bonobús o les paguen el billete sencillo ante la imposibilidad de llegar hasta la cabina del conductor. "Es una injusticia que Victoria depende de la caridad si se quiere montar en un autobús", asevera Carolina. A esto añade que "la falta de transporte público limita la libertad de movimiento" de estas personas.
Después de mil y una historias vividas, el reclamo de Victoria es que "las personas tengan un poco de sensibilidad" y que "no nos traten de manera especial, que no somos burros, que somos personas, y que tampoco nos traten como a niños pequeños". "Ni los taxistas ni los conductores de Aucorsa están sensibilizados", concluye.
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