Córdoba CF, Patrimonio de su afición

Córdoba CF - Cádiz B| El otro partido

Las gradas de El Arcángel volvieron a llenarse de aficionados casi dos años después en un encuentro que acabó con victoria blanquiverde

Tifo de la afición del Córdoba CF desplegado en Fondo Sur.
Tifo de la afición del Córdoba CF desplegado en Fondo Sur. / Miguel Ángel Salas

Fue una tarde especial. Porque regresó el temblor de los tambores, se volvieron a escuchar las palmas acompañadas por todo el estadio, el grito de lamento por cada gol fallado y por la mejor sensación posible, por el marcador.

Llegaron al fin las colas de coches entrando a El Arenal, las banderas y bufandas atizadas por el viento y los rostros de felicidad. Muchos entraban a El Arcángel a ver a su equipo casi dos años después. Y es que los más de 8.000 socios llevaban sin recordar este ambiente de fútbol en Córdoba mucho tiempo. Demasiado. Parecía que nadie podría robarles algo tan simple como acudir cada domingo a su humilde estadio, pero el coronavirus ha sido ese imposible.

Da igual en qué división. Hoy jugaba el Córdoba CF, el mejor equipo del mundo para aquellos que lo aman. Por eso desde el Fondo Sur se desplegó un "imposible abandonarte", coreado y seguido por Fondo Norte, Tribuna y Preferencia, de nuevos todos unidos. Ni jugar en el barro frena a esta afición. Y eso hicieron recordar los más de 7.000 aficionados blanquiverdes que volvieron a emocionarse al entonar ese himno. El himno de toda una ciudad.

Willy recordó a todos lo que era vibrar en la grada. La más loca excitación de sentir un gol. La afición pudo volver a corear el nombre del delantero, que tanto admiraron la temporada pasada y que tan poco pudieron ver en directo. En las buenas, un fortín, en las malas, más de lo mismo. Porque había ganas de fútbol y la grada no bajó los brazos ni cuando el videomarcador de El Arcángel reflejó de nuevo un empate.

Ni siquiera cuando De Las Cuevas, ese capitán que ha vuelto a ser el ídolo de un Córdoba hundido, erró la pena máxima cuando más lo necesitaba el equipo. Por eso mismo no se vino abajo para darle la victoria a los suyos. Porque es de esos jugadores que ilusionan al cordobesismo. Como Simo, que se marchó ovacionado como si de un galáctico se tratase. Incluso Pepillo, que seguro nadie deseaba más que él la vuelta de la afición a su casa.

"Volveremos otra vez". Cuánto se echaba de menos escuchar ese cántico, aunque lleve años siendo una utopía. El sabor de boca que dejó este Arcángel fue como el de un caramelo para un niño. Nadie tan feliz con algo tan simple. Igual que la ilusión de Adrián Fuentes. Debut y gol. Estadio patas arriba y partido ganado. No se puede empezar mejor cuando todo funciona. Y eso que muchos recuerdan todavía aquel último encuentro que se disputó en el feudo blanquiverde, precisamente también ante el filial gaditano. Con victoria, pero que supo a derrota y a desilusión. Un fracaso más. Pero nada nuevo. Por eso las grandes noches de domingo siguen gustando.

Por eso el estadio se convirtió en una fiesta. El Córdoba CF sigue líder. Jornada dos, pero en cabeza. Y con una afición que es Patrimonio de la Humanidad, como el club. Como la ciudad. Como su patrocinador. Da igual la categoría, lo que importa es que el fútbol está de vuelta. Y El Arcángel lo sabe.

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