Orgullo y ambición: las señas de identidad del Córdoba CF campeón
El Escáner | Análisis de la jornada 30
Los blanquiverdes han mostrado un hambre voraz por pulverizar registros y quieren hacerlo hasta el final
Ser el equipo menos goleado y hacer pleno de victorias en casa, los últimos retos a conquistar

El ímpetu con el que el Córdoba CF se empleó en la segunda parte de su duelo ante el Mérida, habiendo iniciado ya en el descanso la celebración por su ascenso a Primera RFEF, es la imagen que mejor define al equipo que ha fraguado Germán Crespo. Los blanquiverdes son un bloque con orgullo y ambicioso, que además del salto de categoría se ha propuesto conquistar todos los registros posibles en una temporada tan idílica que ya hay quien empieza a sentir pena de que el final esté tan cerca.
Y es que hasta para ascender hay formas y formas. El Córdoba estaba obligado a hacerlo. Por estructura, presupuesto, entidad, historia y afición, los blanquiverdes no podían estar más de un año tan alejados del fútbol profesional. Eso sí, los propios jugadores y técnicos reconocieron tras celebrar el ascenso en Mérida que no esperaban un curso tan redondo, en el que prácticamente solo se han celebrado victorias hasta adelantar la conquista del objetivo un mes.
Sobre la valía de esta Segunda RFEF de 90 equipos que este año se estrenaba se ha hablado mucho. Evidentemente, el cuarto escalón del fútbol español está muy lejos de ser una competición exigente, pero tampoco es un camino de rosas. Feudos angostos, viajes tediosos, rivales desconocidos que esperan al CCF como el gran día de la temporada... son factores con los que los hombres de Germán Crespo han tenido que lidiar en estos meses. Una trampa en la que otros históricos del fútbol español como el Real Murcia, el Hércules de Alicante o el Numancia, por citar solo tres ejemplos, no han sabido moverse tan bien como el Córdoba.
Echando la vista atrás, es evidente que uno de los grandes éxitos de esta temporada radica en la confección de la plantilla que llevó a cabo la dirección deportiva comandado por Juanito. Los técnicos supieron elegir las piezas clave que había que quedarse de la plantilla del descenso, un desastre que invitaba a quemar naves sin mirar más allá. Junto a ellos, llegaron un grupo de jugadores con más rendimiento que nombre, obreros del fútbol con ganas de crecer y a los que no se les han caído los anillos por dar un paso atrás para impulsarse junto a una entidad histórica que pasaba por sus horas más bajas.
Ese orgullo con el que la plantilla del Córdoba ha enfocado toda la temporada se ha visto semana a semana. Nunca un rival fue menospreciado. Nunca salieron del vestuario voces altisonantes que restaran importancia a la calidad de los rivales y que dieran por hecho un triunfo. Enfrentar cada semana con la máxima cautela y un alto grado de profesionalidad ha llevado al CCF a plasmar sobre el césped esa superioridad que todos auguraban mirando su plantilla. Y eso es algo muy fácil de decir, pero mucho más complicado de llevar a cabo.
Ganas de ganar
Junto a ese orgullo que ha exhibido la plantilla, la ambición del cuerpo técnico y los jugadores han sido el otro factor diferencial. El Córdoba llevaba años perdido, a la deriva deportiva y sin una identidad clara en el juego. En apenas 11 meses, Germán Crespo ha creado un contexto radicalmente opuesto del que ahora disfrutan los seguidores blanquiverdes. El CCF sabe que en esta categoría tiene que ser dominador, lo asume y sale a todos los campos a conseguir los tres puntos. La especulación hace tiempo que quedó aparcada. Por eso, no es casualidad que en Segunda RFEF el Córdoba haya conseguido mejores entradas en El Arcángel que en sus últimos años en Segunda y Segunda B.
El gran artífice de ese hambre voraz del equipo es Germán Crespo. El granadino ha sabido transmitir a sus jugadores la ambición por conseguir cualquier reto que se ponga a tiro, por pequeño que parezca. Los jugadores, además, han visto que el técnico les invitaba a desplegar un fútbol que seduce y que ha hecho que toda la plantilla se suba a su carro. Incluso los que no han tenido los minutos esperados. Los vítores al entrenador en Mérida, de la plantilla al completo, son el mejor ejemplo de que el colectivo ha estado por encima del individuo.
Más registros que batir
Fruto de esa ambición que destila el Córdoba es el convencimiento del vestuario de seguir compitiendo al máximo nivel hasta el final de la temporada. El objetivo principal, que era el ascenso, ya está atado. A partir de ahora, por delante quedan cuatro citas para acaparar todos los récords posibles. Con la friolera de 73 goles a favor, el CCF acabará ya con total seguridad como el equipo más goleador de los 90 de Segunda RFEF.
Pero ahí no queda la cosa. Crespo quiere que su equipo sea también el menos goleado, al menos del Grupo IV, y acabar el curso firmando un pleno de 17 victorias en El Arcángel que supondría algo inédito en la historia del club y la mejor forma de seguir alimentando el crecimiento de la afición. Con 22 goles recibidos (tres de ellos virtuales por la derrota administrativa contra la UD San Fernando), la defensa del CCF es de momento la más segura de su liga. En casa, Las Palmas Atlético y Ceuta intentarán evitar ese pleno de victorias que cada vez está más cerca. Conquistado ya el salto de categoría, el resto pueden parecer retos menores, pero este Córdoba campeón no quiere renunciar a nada y peleará por ellos hasta el final.
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