Cayetano Martínez de Irujo: un duque atormentado
El quinto hijo de la recordada duquesa de Alba publica unas memorias en las que el sexo, las drogas y el sufrimiento son protagonistas.
En ellas desvela su "fugaz" romance con la infanta Elena cuando eran jóvenes, y su pasada adicción a la coca.
De Cayetana a Cayetano. Así se titulan las memorias de Cayetano Martínez de Irujo, duque de Salvatierra, que tras publicarse el pasado miércoles, están haciendo tambalear los cimientos de la casa de Alba. En ellas el hijo de la recordada Cayetana de Alba, a sus 56 años, confiesa, entre otras sorpresas, que mantuvo un fugaz romance con la infanta Elena, que fue adicto a la cocaína en el pasado, sus relaciones con mujeres casadas cuando aún era menor, y que su infancia le convirtió en un ser atormentado y sin guía.
Un libro con el que ha logrado desmitificar completamente su vida como noble y como niño bien, y en el que ha volcado todas sus frustraciones con independencia del qué dirán.
Sexo, drogas y mucho sufrimiento es lo que llenan las páginas de un a obra que ya ha comenzado a provocar asombro y algún que otro dolor de cabeza, cuando acaba de salir a la venta. Entre las confesiones más sorprendentes de Cayetano, su corto noviazgo con la infanta Elena. Unidos por su pasión por la hípica, asegura que le recomendaron que se acercase a la hija del entonces Rey Juan Carlos "por puro patriotismo y responsabilidad histórica". "La infanta necesitaba a una persona fuerte a su lado y, al parecer, yo era el elegido", asegura. Pese a ello califica a su aventura como "apasionada". También recuerda como su madre, Cayetana de Alba, y la reina Sofía estaban "encantadas" con este noviazgo, pero que no fue adelante por las presiones externas.
Tener como nuera a la hija mayor del Rey le hacía mucha más ilusión a la duquesa que otras relaciones que tuvo su quinto hijo, como la que mantuvo con Mar Flores, con la que su hijo narra que fue especialmente cruel, llegándola a calificar como "un estorbo del que nos costó salir". Cayetana, mujer de carácter, consideraba a la modelo "una advenediza y cazafortunas" y llegó a preguntar al personal del servicio una vez : "¿dónde está Usera?", refiriéndose al barrio del que es oriunda.
Martínez de Irujo hace un repaso por los momentos que más marcaron su vida como la muerte de su padre, y todavía llora al recordarle. "Lo mínimo es que te dejen despedirte de tu padre, pero aún peor es que te engañen durante una semana sin decirte que ha muerto", comenta. Confiesa que enfadado por este asunto, no se volvió a hablar con su madre hasta que tuvo "treinta y tantos años". De cuando era niño, algo que le quedará siempre en la memoria son las palizas que recibía por parte de sus niñeras, de ahí que recurriera a la cienciología en 1999 para superarlo. "Eso me costó millones de pesetas", recuerda.
Su vida amorosa no podía faltar en sus memorias: con tan sólo 15 años sedujo a una mujer casada en Inglaterra y un año después salía con otra en España. Ya con 18, se introdujo en el mundo de las drogas en compañía de Pocholo Martínez-Bordiú ("entre él y yo manejábamos el cotarro", afirma de él). "Me perturbó por completo la coca", añade.
El embarazo de Genovena Casanova, confiesa, le pilló por sorpresa y convertirse en padre de los gemelos Luis y Amina, que actualmente tienen 18 años, le asustó muchísimo. Afortunadamente y siguiendo terapia en Estados Unidos, el duque logró finalmente ver la luz y dejar atrás sus traumas y abusos de la infancia. Ahora, revela, ha encontrado la estabilidad junto a Bárbara Mirjan.
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