El fin de la pesadilla húngara

Las autoridades austriacas estiman recibir a 10.000 refugiados de Oriente Medio a lo largo de la jornada. Buena parte de ellos proseguirán su viaje hasta Alemania.

El fin de la pesadilla húngara
El fin de la pesadilla húngara
Efe / Nickelsdorf (Austria) · Luxemburgo · Budapest

05 de septiembre 2015 - 09:46

La policía austríaca estima que unos 10.000 refugiados de Oriente Medio llegarán a Austria procedentes de Hungría en el transcurso de la jornada. Así lo dijo Hans Peter Doskozil, jefe de la policía del estado federado de Burgenland, fronterizo con Hungría, donde desde primera hora de la madrugada ya han llegado unas 3.000 personas a bordo de autobuses especiales enviados por el Gobierno húngaro.

A las 08:50 hora local (06:50 GMT) se esperaba en Viena la llegada de un primer tren procedente de Nickelsdorf, en la frontera austro-húngara, desde donde los refugiados se podrán trasladar a otros países europeos, sobre todo a Alemania. Un segundo tren salió a las 08:40 hora local (06:40 GMT) desde Nickelsdorf, con unos 400 refugiados a bordo y destino a la estación oeste de Viena (Westbahnhof).

Según explicó Doskozil en misma estación, la policía austríaca fue advertida a las 23:00 hora local del sábado (21:00 GMT) por sus colegas húngaros de la llegada de los autobuses con refugiados de Oriente Medio. Sin embargo, el jefe regional de policía no dejo de entrever críticas contra las autoridades ante la falta de cooperación. "Una buena cooperación policial entre dos países es otra cosa", dijo Doskozil, al explicar que dispone de información sobre unos 120 autobuses que se encuentran en la autopista húngara M1 de camino a la frontera.

Desde las 03:00 hora local (01:00 GMT) de este domingo van llegando estos transportes hasta la frontera, que los refugiados cruzan a pie para ser recibidas por las autoridades austríacas. La Cruza Roja local se ha instalado en el lugar con capacidad para atender a unas 5.000 personas, explicó Walter Grashofer, unos de los coordinadores del esfuerzo humanitario. Los refugiados, en su mayoría hombres jóvenes, reciben agua, té caliente, mantas para taparse, pan y chocolate. Además, los equipos de la Cruz Roja atienden a muchos refugiados que sufren de resfriados, dolores en los pies, ampollas y otras dolencias, como diabetes, explicó Grashofer.

Mientras, muchos refugiados, aunque visiblemente cansados, se muestran en su mayoría felices por haber llegado hasta Austria. Asam, un joven sirio, explicó que en Hungría la policía lo maltrató, a pesar de tener un billete de tren de Budapest a Múnich. "Quiero ir hasta Noruega, ya que mi hermana vive allí. El viaje ha sido muy largo, un mes, en Serbia nos trataron bien, pero Hungría fue terrible", aseguró el joven en inglés.

Ante la escalada de la crisis migratoria en Hungría, con miles de refugiados varados en varios puntos del país, los gobiernos de Alemania y Austria accedieron la noche de este sábado a recibir a estas personas. El ministro húngaro de Asuntos Exteriores y Comercio, el ultraconservador Péter Szijjártó, considera que las "irresponsables declaraciones" de políticos europeos son la causa de la crisis que afronta su país con los refugiados de Oriente Medio. "Lo que ha pasado en Hungría desde anoche es consecuencia del fracaso de la política de migración de la UE y de las graves e irresponsables declaraciones hechas por políticos europeos", declaró Szijjártó a su llegada a la segunda y última jornada de una reunión informal de ministros de Exteriores de la Unión Europea en Luxemburgo

El Gobierno húngaro anunció que ponía a disposición de los refugiados unos cien autobuses para trasladarlos hasta la frontera, una decisión que había sido aprobada poco antes por el Parlamento. "Empezaron a andar por la autopista y la línea de ferrocarril más importantes del país. Ha ocurrido una situación de emergencia y por eso hemos puesto autobuses para que vayan a la frontera con Austria, que es adonde querían ir", declaró Szijjártó.

No obstante, fuentes gubernamentales húngaras han advertido de que se trata de una decisión excepcional. "El gobierno no quiere repetir la acción", aseguró Zoltán Kovács, portavoz del gobierno.

"El gobierno no quiere repetir la acción", indicó Kovács a la televisión pública M1 en la localidad Hegyeshalom, en la frontera con Austria.

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