Una empresa programará los grandes conciertos del Festival de la Guitarra bajo el "control" del Gran Teatro

Música

El alcalde defiende que esta privatización se hace para mejorar la calidad y la repercusión de la cita

José María Bellido y Marian Aguilar, en la rueda de prensa sobre el Festival de la Guitarra.
José María Bellido y Marian Aguilar, en la rueda de prensa sobre el Festival de la Guitarra. / Juan Ayala

El Ayuntamiento sacará a concurso la organización de los siete grandes conciertos del Festival de la Guitarra mediante un contrato de servicio público con el objetivo, según ha explicado el alcalde, José María Bellido, de mejorar la calidad y la repercusión de la cita.

Esta privatización afectará a los espectáculos de gran formato, es decir, a los que se celebran en el Teatro de la Axerquía, en la Plaza de Toros o en otros espacios que superen esos aforos.

El presupuesto fijo anual con el que contará la empresa adjudicataria oscila entre 400.000 y 500.000 euros más un porcentaje de la taquilla que se fijará por estimación en el contrato, que será para un máximo de tres años con una revisión anual. "Si no gusta" la propuesta presentada, "se rompe el contrato y se saca de nuevo".

Los precios de las entradas los fijará el Instituto Municipal de Artes Escénicas (IMAE) y los técnicos del Gran Teatro serán los que valoren las propuestas presentadas por las empresas, según ha indicado el alcalde.

Por otro lado, "la taquilla tiene 100% control municipal", de forma que "será el Gran Teatro el que recaude las entradas, controle y fiscalice lo recaudado y que posteriormente remunerará a la empresa con un porcentaje que se determinará en el pliego".

Bellido ha señalado que "la media de espectadores del Festival de la Guitarra en la última década es de 22.000, un balance muy mejorable", teniendo en cuenta que es una cita que tiene 40 años y "una buena marca".

En ese sentido, ha añadido que la repercusión más allá de la ciudad y el impacto turístico tiene "una tendencia a la baja, con un entorno de festivales crecientes y pujantes". La cita cordobesa es la más antigua "y de más tradición", pero "cada vez tiene menos repercusión fuera de las fronteras de la ciudad y escasa en el turismo local", según "datos objetivos".

Por eso, el regidor ha incidido en que "este es un proyecto de gobierno" y el objetivo es "incrementar la calidad artística", dado que "tiene margen de mejora para lograr un mejor festival", así como "aumentar significativamente su repercusión en la economía y en el turismo local".

Con la nueva fórmula -la privatización de una parte del programa- que se podrá en marcha para la próxima edición, Bellido cree que se conseguirá que, además de ser "un gran evento cultural para los cordobeses, sea también un gran evento que aporte a la ciudad oportunidades turísticas y de desarrollo económico". Otro de los fines es "mejorar el posicionamiento de la marca Córdoba y del Festival de la Guitarra en los próximos años".

Hasta ahora cuando ha habido conciertos de grandes artistas se han adoptado "fórmulas de patrocinio, porque era la única que permitía traerlos" y que puede ser "excepcional para un evento, pero no para un festival entero, porque no garantiza la concurrencia, ni publicidad".

Ese método es "absolutamente legal, pero a dedo, al ser directo, porque en la contratación de artistas no hace falta seguir los procesos de concurrencia pública y basta con una motivación, donde decidiendo cuál es el artista que más convence y calidad tiene, se le puede contratar de forma directa".

Sin embargo, "eso origina dos problemas". El primero es que hay un "límite presupuestario" que ronda los 800.000 euros anuales para el festival. Los artistas que actúan en este tipo de conciertos de gran formato tienen un caché alto, por lo que no se puede acceder a todos y a la vez sacar adelante el resto de la programación.

Por otra parte, muchos de esos artistas "que tienen una mayor repercusión y mayor nivel artístico exigen pagos por anticipado, cuestión que la normativa presupuestaria no permite", ha manifestado Bellido.

Estos problemas no se dan en la parte "más tradicional y que tiene el alma del festival", como es "todo aquello ligado a la guitarra flamenca, los cursos de guitarra, la formación e incluso los conciertos de formato pequeño y mediano, que se celebran en el Teatro Góngora y en el Gran Teatro", ya que "los cachés son más bajos, no se exige pago anticipado y todo funciona bien", por lo que esta parte "no se quiere tocar".

Estos cambios se realizarán mediante "un cambio en la fórmula de contratación", al "pasar de una contratación directa a una contratación mediante un sistema de concurrencia pública, un concurso transparente, donde todos los cordobeses van a conocer las ofertas que se presentan, antes de decidir a quién se contrata", algo que "no ha pasado nunca", según ha apuntado el alcalde.

Según ha señalado, se valorará "la coherencia artística de la programación, ya no solo en los nombres, sino en el hilo conductor que presenten para cada año", con "artistas de una calidad contrastada, que sitúen a la ciudad en el panorama, cuanto menos, nacional y que tengan relación con la guitarra, porque no se puede desvirtuar el festival".

Por último, ha asegurado que la intención es "empezar a hablar con todos los grupos políticos, con el Consejo del Movimiento Ciudadano y los representantes independientes del consejo rector del IMAE" para explicarles estos cambios en la cita cultural más importante de la ciudad.

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