Una exposición conmemora la Tregua de los Doce Años
Algunas de estas obras no han sido nunca expuestas en España, como 'Alegoría de la Tregua de los Doce Años', de Adriaen Pietersz van der Venne.

La Fundación Carlos de Amberes y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales se han unido para analizar un periodo esencial de la historia europea en la exposición Tiempo de Paces. La Pax Hispanica y la Tregua de los Doce Años. Enmarcada en la celebración del IV Centenario de la Tregua de Amberes/La Haya (1609-2009), se exhiben 75 obras, entre pinturas, grabados, documentos y objetos, procedentes de los más prestigiosos museos europeos como el Rijksmuseum, el Museo de Bellas Artes de Bruselas, el Prado, Patrimonio Nacional o el Museo del Louvre.
Algunas de estas obras, seleccionadas por el comisario Bernardo García García, no han sido nunca expuestas en España, como Alegoría de la Tregua de los Doce Años, de Adriaen Pietersz van der Venne, procedente del Louvre; el anónimo flamenco Minerva desarmada por Venus, del Museo Municipal de Châlons-en-Champagne; Bélgica aplasta la herejía, de Mathieu Bolin y prestada por el Museo de Lille, o el grabado anónimo El pez grande se come al chico, del Rijksmuseum.
El recorrido, dividido en tres secciones, permite analizar un periodo esencial de la Historia situándolo en el contexto de una política de paces que marca de manera singular los años 1598-1618, hasta el inicio de la Guerra de los Treinta Años y la posterior reanudación de las hostilidades en los Países Bajos a partir de 1621.
El 9 de abril de 1609 se firmó en Amberes la Tregua de los Doce Años (1609-1621) entre la Monarquía de Felipe III, los archiduques y la República holandesa, que supuso un significativo paréntesis en la Guerra de los Ochenta Años (1568-1648).
Además de su carácter histórico, la exposición pretende conmemorar lo que supuso un paso decisivo para el desarrollo de un compromiso efectivo por la paz y la tolerancia en la cultura, el derecho internacional y la política europea y, en particular, en las relaciones entre España y los países que hoy integran el Benelux.
El comprometido esfuerzo por pacificar los conflictos, alcanzar acuerdos estables con otros príncipes y repúblicas (primando a menudo la política sobre la religión) y reducir los compromisos bélicos para tratar de sanear la situación económica presentando una imagen más conciliadora y protectora, conforman el reinado de Felipe III y el valimiento del duque de Lerma.
Pero la Pax Hispanica no hubiera sido posible sin la participación de otros soberanos como Enrique IV de Francia, Jacobo I Estuardo, los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia, o papas como Clemente VIII y Pablo V; de ahí, la importancia de presentar la tregua en el contexto de la política europea, señaló durante la presentación Bernardo García.
En su opinión, es interesante hacer una reflexión sobre este "tiempo de paces" en el que la política supo poner freno al fanatismo religioso y en el que la búsqueda y la conservación de la paz fueron estimados como los objetivos primordiales.
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