El musical 'Follies' triunfa en unos Max optimistas que claman contra el IVA
La producción del Teatro Español logra seis estatuillas Carlos Hipólito y Amparo Baró obtienen los premios de interpretación protagonista 'Tacita a tacita' gana cuatro galardones

Fue la noche de Follies, un musical producido por el Teatro Español que después de su gran aceptación volverá a estar en la cartelera madrileña del 8 de junio al 28 de julio. Los Max reconocieron en su 16ª edición con seis estatuillas (incluidas la de mejor espectáculo musical, mejor actor para Carlos Hipólito y mejores direcciones de escena y musical para Mario Gas y Pep Pladellorens) esta obra que parte de un libreto de James Goldman y de la música y las letras de Stephen Sondheim y que constituye una poética evocación del mundo de la revista y del teatro desde los años 20 del pasado siglo hasta 1971, cuando comienza la acción.
En unos Max reivindicativos pero optimistas en los que no faltaron las alusiones a la subida del IVA cultural y a la vigencia del teatro como elemento transformador ("la más antigua y sagrada de las ceremonias", en palabras de la ganadora del premio de honor, Ana Diosdado), Tacita a tacita, de Teresa Nieto,se convirtió en otro de los montajes protagonistas con cuatro galardones encabezados por el de mejor espectáculo de danza. En la luna se llevó tres y De ratones y hombres, dos.
Desde el comienzo de la gala, presentada por Álex O'Dogherty y que duró poco más de dos horas, se vio que era la noche de Follies, un espectáculo que contrasta la vida real con la irrealidad del teatro. Una de las ovaciones de la velada se la llevó la veterana Asunción Balaguer, ganadora del premio a la mejor actriz de reparto por este montaje que fue producido originalmente en Broadway por Harold Prince. "Es el premio que esperaba toda mi vida", aseguró. Follies también logró el reconocimiento al mejor figurinista para Antonio Belart.
Fue también una noche para la convivencia entre las nuevas voces del teatro español y grandes referentes como Balaguer, Diosdado, Gas o Amparo Baró, premiada como mejor actriz por Agosto y que no estuvo presente, por lo que el Max lo recogió Carmen Machi, que era candidata en la misma categoría por Juicio a una zorra. "No mercantilicemos nuestro lenguaje, que ya lo mercantilizan fuera; esta noche me siento muy orgullosa de oír lo que he oído", señaló Diosdado en su intervención.
En el aspecto reivindicativo, Gas quiso dar "un toque de atención" a todas las administraciones "para que se tomen en serio que esto es un oficio cultural compuesto por oficios que no deben desaparecer". Hubo diversos comentarios sobre el IVA y críticas (por parte del presidente de la Fundación Autor de la SGAE, Antonio Onetti) a la Ley de Propiedad Intelectual y a la tardanza en la aprobación de la nueva Ley de Mecenazgo. "Sí se puede" fue, por otra parte, una de las frases más repetidas de la noche. Las responsables de la compañía Teatro de Malta, ganadora del premio al mejor espectáculo infantil por Alegría, palabra de Gloria Fuertes, dedicaron el galardón al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro ("que es muy majo y estamos seguros de que nos va a bajar el IVA no al 10, sino al 4 por ciento"), y a la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, que retiró las ayudas públicas al teatro en esta comunidad autónoma ("y no lo hizo en diferido, sino de un plumazo").
De ratones y hombres, la obra que aspiraba a más premios, 12, se quedó finalmente con dos, mejor escenografía para Eduardo Moreno y diseño de iluminación para Juanjo Llorens. Miguel del Arco, director de este montaje, no pudo repetir su gran éxito de los últimos años en los Max. En la luna, una coproducción de Teatro de la Abadía y Teatre Lliure, fue distinguido como mejor espectáculo de teatro y también se llevó el premio al mejor autor en castellano, Alfredo Sanzol, y el mejor actor de reparto de la temporada, Juan Codina.
Una gala celebrativa en la que las artes escénicas españolas quisieron olvidar sus penas y apostar por la vigencia y el futuro del teatro, una disciplina que, como señaló Juan Mayorga, ganador del premio a la mejor adaptación por su trabajo en La vida es sueño, además de un instrumento de entretenimiento "es celebración de la vida, crítica y utopía". Y también hubo un recuerdo para ausentes como Constantino Romero, fallecido el pasado domingo y a quien Mario Gas dedicó su Max a la mejor dirección de escena.
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