Infancia Solidaria: la labor de salvar la vida de niños de todo el mundo desde Lucena

Solidaridad

La ONG de carácter nacional ha tratado a más de 570 menores desde 2005

Médicas voluntarias: de Córdoba a los países más necesitados movidas por el corazón

Voluntarios de Infancia Solidaria en el extranjero.
Voluntarios de Infancia Solidaria en el extranjero. / Infancia Solidaria

Lucena/Desde Lucena, Infancia Solidaria gestiona una gran lista de espera de niños y niñas de países en vías de desarrollo que necesitan urgentemente atención médica. Esta ONG que se define como apolítica y aconfesional y cuyo único objetivo es el de ayudar a los niños que lo necesitan trabaja en todo el mundo. Regiones de Sudamérica y de África son los principales territorios desde donde más menores llegan cada año a España con el esperanzador propósito de mantener sus vidas. Algunos apenas tienen unos meses, otros, edades más avanzadas, hasta los 17 años.

Formada íntegramente por voluntariado, Infancia Solidaria fue fundada por Pepo Díaz -quien la sigue dirigiendo actualmente- y en noviembre de este 2025 cumple 18 años mejorando la vida de centenares de jóvenes que no tienen un fácil acceso a la sanidad en sus países de origen. En concreto, son 570 niños a los que la organización ha salvado la vida desde 2005. Y en toda esa magnífica y humanitaria labor, el municipio lucentino ha sido y es uno de los centros neurálgicos de esta ONG de carácter nacional que tiene su sede central en Madrid.

Ángel Parejo, que ha ejercido como familia de acogida hasta en seis ocasiones con esta asociación, es el coordinador en Andalucía desde hace 14 años. Desde Lucena, su tierra natal, organiza el proyecto insignia, Sana-Sana, a través del que Infancia Solidaria trae a España a niños de países en vías de desarrollo con necesidades quirúrgicas de urgencia. La delegación andaluza es una de las más importantes del territorio nacional, pues es la única que realiza operaciones a los jóvenes. Lo hace en los hospitales de ciudades como Sevilla, Córdoba, Málaga, Granada y Cádiz mediante un convenio que tiene con la Junta de Andalucía en materia de ayuda humanitaria. Y el Hospital Reina Sofía, como señala Parejo, "es el de referencia" de esta ONG.

Hasta que los niños son operados en Andalucía, el proceso es arduo. El primer paso de Infancia Solidaria es pedir el informe médico del menor en su país de origen y remitirlo a la Consejería de Salud. Las madres deben empezar el proceso de adquirir los pasaportes, algo que, como explica Parejo, es "complicado", sobre todo en África, "donde muchos no tienen ni siquiera un certificado de nacimiento". La labor de la embajada española de esos países en vías de desarrollo también es importante, pues es la institución que les facilita el visado para que puedan viajar.

Y otra de las labores más costosas para esta ONG con casi dos décadas de historia y más de medio millar de niños salvados es la de encontrar una familia de acogida que se haga cargo de los menores que llegan a España con el deseo de curar sus dolencias durante aproximadamente tres meses, apoyados, eso sí, "siempre por el equipo de voluntariado". Al tratarse de una organización sin ánimo de lucro, el dinero para pagar, por ejemplo, los billetes de avión -tanto de los niños como de sus madres biológicas o algún familiar que siempre los acompañan- procede, como recalca Parejo, de organismos públicos, subvenciones y eventos solidarios recaudatorios.

Lucena es uno de los casos en los que la solidaridad más aflora cuando Infancia Solidaria anuncia que van a traer a España a un menor para salvarle la vida. Bajo el lema educativo Niños que ayudan a niños, en el municipio lucentino muchos colegios organizan carreras benéficas para recaudar los fondos que sean necesarios. "Muchas veces los niños, tras terminar sus operaciones y salir del hospital, visitan los colegios que han ayudado y es algo muy emotivo", destaca el coordinador de la ONG en Andalucía.

Humanidad internacional

La labor de Infancia Solidaria se extiende por África y por Sudamérica no solo trayendo niños a operarse a España, también por medio de diferentes proyectos de cooperación internacionales. En Kenia, uno de los principales países a cuya población presta ayuda, gestionan una guardería infantil. Está ubicada en la isla de Lamu -en el cuerno de África-, y allí, al no haber agua potable, la empresa lucentina Genaq se ha unido a la solidaridad de la ONG y ha instalado su innovador generador de agua a partir del aire (570 litros diarios) para que sus habitantes tengan derecho a uno de los bienes más básicos y necesarios. Un proyecto que ha sido financiado por la Diputación de Córdoba y los ayuntamientos de Priego de Córdoba, Fuente-Tójar, Almedinilla y Carcabuey.

En Kenia, donde también construyeron un orfanato, Infancia Solidaria gestiona una de sus campañas de operaciones más importantes. La organización contacta con los diferentes hospitales de las ciudades más significativas del país africano, a los que acuden anestesistas, cirujanos, cardiólogos y enfermeros de toda España. Allí alquilan quirófanos y Unidades de Cuidados Intensivos junto a todo el material sanitario posible para intervenir a los niños que más lo necesitan.

El presidente de Infancia Solidaria, junto a un solidario equipo médico, se traslada anualmente a Honduras (ya van dos campañas realizadas junto a Mensajeros de la Paz). Allí pasan al menos 12 días operando a más de 30 niños y niñas de este país cuyo nivel de pobreza está por debajo del umbral de los 2,15 dólares per cápita. Junto al territorio centroamericano, otros como Nicaragua, El Salvador y Venezuela son los países desde donde más solicitudes de niños con necesidades quirúrgicas recibe la ONG.

Ángel Parejo con uno de los niños.
Ángel Parejo con uno de los niños. / El Día

Así es como Infancia Solidaria ha salvado la vida a más de medio millar de personas en sus 18 años de historia. Aunque no todo es color de rosas. Al menos "30 niños" perdieron la vida porque no se pudo hacer nada por salvarlos. Es una labor humanitaria "que requiere un desgaste emocional tremendo", como explica Ángel Parejo, quien, pese a que hay momentos difíciles, está orgulloso de ayudar a quienes más lo necesitan: "Personalmente, no encuentro nada más gratificante que dedicar mi tiempo libre a los demás", afirma el también empleado en una empresa de frío industrial.

"Ojalá pudiésemos llegar a todos los niños, pero es imposible. La diferencia que hay con nuestro país es que aquí una cardiopatía incluso se ha llegado a operar en el vientre de la madre. Sin embargo, en esos países no es así", asegura Parejo, quien lamenta que, en muchos casos, los niños "vienen ya muy pasados" en términos de salud. En Córdoba, de hecho, ahora mismo hay un niño de tan solo nueve años y otro de año y medio naturales de Etiopía que "han estado muy críticos porque llegaron ya muy pasados".

También hay otro bebé de Guinea-Bissau en la provincia que ya ha encontrado su familia de acogida para retomar el largo futuro que tiene por delante. Así, repartidos por toda la geografía española y con una importante gestión que se lleva a cabo desde Lucena, Infancia Solidaria salva cientas de vidas por todo el mundo.

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