La Virgen de Luna ya está en Pozoblanco tras su Romería de Traída más especial

Miles de pozoalbenses acompañan a la patrona desde el Santuario de la Jara hasta la localidad vallesana en una cita que es el prólogo a la coronación canónica de la imagen

Las mejores imágenes de la romería de traída de la Virgen de Luna de Pozoblanco

Las mejores imágenes de la romería de traída de la Virgen de Luna de Pozoblanco
La Virgen de Luna sale del Santuario de Las Jaras / Miguel Ángel Moyano

Pozoblanco/La Virgen de Luna ya está en Pozoblanco. Su llegada a la Parroquia de Santa Catalina en el anochecer del domingo es el culmen de un espléndido día de Romería de Traída en el Santuario de La Jara con unas temperaturas casi primaverales, un cielo raso y el calor de los miles de romeros que han querido acompañar a su virgen en este día tan especial.

Cumpliendo con los rituales de siglos pasados, la Cofradía de la Virgen de Luna ha cumplido un año más su cometido, el de devolver a su pueblo a la Madre y Alcaldesa Perpetua de Pozoblanco. Su capitán, Juan García, reconocía tras la eucaristía en el santuario, que “para los cofrades este es un día más de cumplimiento de nuestros deber, el de trasladar y custodiar el camino de vuelta de la Virgen de Luna, pero para el pueblo de Pozoblanco es un día especial, que se deja notar en las miles de personas que han querido acompañar a la madre tanto en su santuario como en el camino por la dehesa”.

La Romería de Traída se iniciaba con la junta de los hermanos cofrades en la Casa de Hermandad, donde cada uno recibía su tarea para el día, antes de marchar a la Parroquia de Santa Catalina para pedir permiso al capellán de la cofradía, José María González, para recoger y trasladar a la Virgen de Luna. Con el beneplácito del capellán, la cofradía inició el camino desde Pozoblanco al santuario para cumplir con su mandato, acompañada por cientos de romeros en el transcurrir por la dehesa, con la parada obligada en el Pozo la Legua para reponer fuerzas en la ya conocida como Despensa del Camino que el Ayuntamiento ofrece a los romeros.

A la llegada al Santuario de La Jara, la cofradía sacó en procesión la imagen de la Virgen de Luna por los alrededores, acompañada en su paso por el sonido de la campana y los disparos de descargas de los cofrades. En este año, y hasta que la cofradía adapte sus armas para ser de fogueo y cumplir con la normativa, las descargas se han hecho tras un cinta para mantener una distancia de seguridad con el público romero asistente. Unas medidas de seguridad que se han podido observar tanto en el santuario como en la entrada de la imagen a Pozoblanco.

Al término de la procesión tuvo lugar la eucaristía concelebrada en la que por primera vez, y “como actos previos en este año de la Coronación Canónica de la Virgen de Luna, se ha querido invitar a todas las cofradías patronales marianas de la comarca”, según explicó el capitán de la Cofradía. La coronación será el 7 de diciembre de 2025.

Un llamamiento al que acudieron todas sin excepción. En total fueron 12, que con sus estandartes y banderas participaron en la misa. Con sus respectivas representaciones estuvieron las hermandades de la Virgen de Guía de Alcaracejos, de Dos Torres y de Villanueva del Duque; de la Virgen de la Peña de Añora; de la Virgen de Gracia de la Alcantarilla de Belalcázar; de la Virgen de Loreto de Dos Torres; de la Virgen de las Cruces de El Guijo; de la Virgen de Piedrasantas de Pedroche; de la Virgen de Veredas de Torrecampo; de la Divina Pastora de Villaralto; y, como no cabía ser de otra forma, de la Cofradía de la Virgen de Luna de Villanueva de Córdoba.

Detalle de la romería de la Virgen de Luna
Detalle de la romería de la Virgen de Luna / Miguel Ángel Moyano

En el transcurso de la eucaristía también se celebró la Jura de Bandera de los nuevos hermanos, un acto que en esta ocasión tan solo contó con el ingreso de una nueva cofrade, María Elisa García Bernias, que pasa a ser la tercera mujer que engrosa las filas de cofrades en activo, que pasan a ser un total de 87. También se otorgó la medalla de oro por los 50 años en activo a José Bajo Moreno, y las medallas de plata por los 25 años a los cofrades Pedro Fernández Moreno, Andrés Sánchez Morales, José García Bernias, Alfonso Amor Fernández y Jacinto Morales Dueñas.

Por su parte, Juan Fabios Rubio recibió su diploma de jubilado y pase a la reserva. Estos actos internos de la cofradía siguen siendo de los momentos más emotivos de la eucaristía, por el significado que tiene de permanencia y compromiso de servicio de los cofrades a la Virgen de Luna, así como la renovación de los hermanos cofrades que dan juventud y relevo al ritual. Según comentaba su capitán tras el acto, “sabemos que hay personas interesadas en formar parte de la cofradía y que el mayor inconveniente que tienen es obtener el permiso de armas obligatorio para poder ingresar, algo que será más fácil cuando se adapten todas las escopetas a armas de fogueo para cumplir con la normativa”.

Tras la celebración de la misa, la imagen de la Virgen esperó su partida en el interior del santuario, donde los romeros acudieron a visitarla, formándose en esas horas importantes colas de gente que querían cumplir con la tradición de tocar la campana y visitarla en su casa antes de iniciar el camino. Un momento que ha ocurrido pasadas las 15:00, cuando las tres cuadrillas mixtas de porteadores se organizaron para llevar en sus hombros a la Virgen de Luna en el camino por la dehesa hasta Pozoblanco. En esta ocasión fueron 64 las personas que se sumaron a esta tarea de portar la imagen en los 14 kilómetros que separan el santuario de Pozoblanco, apoyados y escoltados siempre por los cofrades de la Virgen de Luna.

Con el revoloteo de la bandera, la descarga y el alzamiento en brazos de la Virgen de Luna se procedíió a la despedida de la imagen de su santuario para iniciar el camino hasta Pozoblanco, con una temperatura que invitaba a los romeros a sumarse a acompañar la patrona por la dehesa. Tras la comitiva y los romeros, las 90 carrozas que hicieron el camino también iban poniendo rumbo de vuelta tras celebrar la romería.

Poco a poco el santuario se iba despejando, tras haber albergado a miles de romeros que disfrutaron de un buen día de convivencia con familiares y amigos. El dispositivo de seguridad no registró ningún altercado de importancia y según declaraciones del alcalde de Pozoblanco, Santiago Cabello, “se ha respetado el uso de los caminos y vías de acceso al santuario”, precisamente el camino de Guadamora reservado para la entrada y salida de autobuses fue el más usado, dado que, cada vez más, ésta es la forma más elegida para acudir a la romería desde Pozoblanco.

Casi tres horas de camino después, la Virgen de Luna hacía su entrada en Pozoblanco por el Arroyo Hondo, donde fue recibida por el capellán para la imposición de las Llaves de los Sagrarios de Pozoblanco y Villanueva de Córdoba, que en este año cumple su 150 aniversario, momentos antes de que los niños y niñas les ofrecieran su tradicional hornazo. Una estampa que se repite en todo el trayecto de bienvenida por las calles de la localidad.

A las puertas del Ayuntamiento de Pozoblanco Santiago Cabello le impuso el bastón de Alcaldesa Perpetua, además de recibir una ofrenda floral y una petalada. Tras la descarga cruzada de los hermanos en la puerta del Consistorio, la Virgen de Luna enfilaba la cuesta hasta la Parroquia de Santa Catalina, donde entraba poco después de recibir la ofrenda floral de los caballistas.

Con el saber del deber cumplido, los cofrades se despedían entre descargas de sus escopetas hasta la jornada de mañana lunes, cuando se celebra la procesión de bienvenida de la Virgen de Luna por las calles de Pozoblanco, con balcones y calles engalanadas en las que ya se pueden ver las balconeras especiales que se han elaborado con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen de Luna.

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