No, el Patio de los Naranjos de Córdoba no está (sólo) en la Mezquita-Catedral

El Palacio del Viana y el Restaurante El Churrasco también cuentan con sendos espacios con el mismo nombre

El pueblo de Córdoba que 'retumba' cada Semana Santa

Patio de los Naranjos del Palacio de Viana
Patio de los Naranjos del Palacio de Viana / Miguel Ángel Salas

El nombre del Patio de los Naranjos está inexorablemente unido a la historia de la Mezquita-Catedral. Sin embargo, en la ciudad califal hay más de un espacio con ese nombre y que tampoco puede faltar en una ruta turística que se precie.

Y es que el Patio de los Naranjos también es uno de los 13 que alberga el regio Palacio de Viana. Su distribución, decoración y estructura actual refleja la sucesión de la personalidad y los gustos de las familias que la habitaron entre 1425 y 1980. Un total de 18 propietarios que se han sucedido en cinco siglos y han ido ampliando y transformando un grupo de casas de la Baja Edad Media. La última marquesa de Viana fue Sofía de Lancaster, quien se esforzó por mantener el exquisito origen de este palacio del siglo XIV.

El Patio de los Naranjos formaba parte del núcleo originario del Palacio de Viana en el siglo XV. Desde que el visitante traspasa su umbral es recibido por el aroma a azahar, el rumor del agua y las plantas florecidas. Un lugar único para pasear, admirar la vegetación y desconectar del mundanal ruido.

Sin duda, este patio se inspira en los jardines hispano-musulmanes, precedentes históricos y arquitectónicos del patio cordobés. Y como tal, mantiene la esencia en que se mezclan agua, plantas y recogimiento a partes iguales. Además, en el mundo andalusí los jardines no sólo tenían una función estética, sino que también eran espacios donde se cultivaban especies, como sucede con los naranjos centenarios de este patio.

Otro elemento característico del Patio de los Naranjos son las fuentes. Hay dos. Por una parte, encontramos con azulejos cerámicos adornada con calas y otras plantas de primavera. Por otra, emerge una de planta octogonal, que habitualmente esta cubierta de macetas con orejas de vaca y nenúfares.

Además, durante siglos el Patio de los Naranjos sirvió como acceso a la casa hasta que se construyó el Patio de Recibo. En los planos del siglo XIX se podía observar por una parte, la alberca o Patio de la Fuente -bautizado también como Patio de Beber o Patio de la Parra. La otra zona era la de los naranjos o antiguo Patio de los Comedores, debido a las estancias que asomaban al recinto.

Una de las principales curiosidades o anécdotas en torno al Patio de los Naranjos es que el último marqués de Viana iba hasta allí cada mañana para coger un ramillete de heliotropo y prendérselo en el ojal. Fueron, precisamente, los jardineros del Palacio quienes recuperaron esta planta cuyas flores tienen un bonito color azulado.

El Churrasco alberga una réplica del Patio de Los Naranjos
El Churrasco alberga una réplica del Patio de Los Naranjos / Redes El Churrasco

El restaurante con un trozo de Mezquita-Catedral

Uno de los decanos de la gastronomía cordobesa, El Churrasco, alberga un salón cuyas paredes están cubiertas por bonitas imágenes del patio más famoso de Córdoba. Está equipado con dispositivos audiovisuales bajo reserva y resulta ideal para reuniones de trabajo.

Este es sólo uno de los 14 impresionantes salones de este referente culinario cordobés, que ha dedicado sus más de 50 años de labor a profesar un respeto reverencial por el producto y cuyas vitrinas lucen orgullosas imponentes piezas con los mejores pescados, mariscos y cortes de carne únicos.

Entre las especialidades de la casa destacan, así mismo, el salmorejo cordobés con jamón y huevo duro; rabo de toro; churrasco cordobés de solomillo de cerdo ibérico; ración de rodaballo al horno con gambas y almejas; jamón 100% ibérico; tortilla de patatas y chuletón de vacuno.

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